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3.4. Misiones Pedagógicas

Sello Misiones Pedagógicas

 Cuando el 14 de abril de 1931 se proclamaba la II República española, las ciudades se mostraban republicanas, pero no las zonas rurales, a quienes la ola cultural iniciada en 1868 no había llegado. Estas zonas rurales permanecieron aferrados a la tradición, por lo que “había que conquistar estos lugares para la República”, según Rodolfo Llopis, diputado de Cortes y ministro de Instrucción Pública durante la II República.

A partir de este momento surgen una serie de reformas, en las que la educación se iba a convertir en la piedra angular, prestando especial atención a las zonas rurales que contaban con la mayor tasa de analfabetismo. Estas reformas propuestas por el gobierno republicano se debían a regeneracionistas como Joaquín Costa y a los hombres de la Institución Libre de Enseñanza, como Francisco Giner de los Ríos o Bartolomé Cossío entre otros.Misiones

Las Misiones Pedagógicas se crearon para evitar el desequilibrio en la formación academica de los habitantes de las zonas rurales con respecto a las zonas urbanas.  Este hecho motivó la puesta en marcha de un amplio programa de misiones, como expone Manuel Bartolomé Cossío:

“Las Misiones Pedagógicas que, sin equívoco, hubiera sido, tal vez más acertado llamar Misiones de los pueblos o aldeas, no se han originado abstractamente, sino ante el hecho doloroso e innegable del abismo que en la vida espiritual, más aún que en la económica, existe en nuestro país entre la ciudad y la aldea… Por esto, como obra de justicia social han de fundamentarse las Misiones. Y cuando el aislamiento desapareciese perderían la justificación de su existencia”

Las Misiones Pedagógicas fueron organizadas por decreto del 29 de mayo de 1931 donde se podía leer

“…necesario y urgente ensayar nuevos procedimientos de influencia educativa en el pueblo acercándose a él y al magisterio primario no sólo con la palabra y el espíritu que la anima y realiza la comunión de ideas y aspiraciones generosas…”.

Esto significó un modelo diseñado, pensado y elaborado por el director y el fundador del Museo Pedagógico Nacional, Manuel Bartolomé Cossío, quien fue capaz de unir las voluntades de intelectuales de distinta procedencia pero en torno a un proyecto común: paliar el desnivel que existía entre la vida cultural que se disfrutaba en las ciudades y el de las zonas rurales.

El proyecto de las Misiones Pedagógicas se fundamentaba en un intercambio de conocimientos y saberes. Las poblaciones rurales recibían, gracias a las Misiones, una muestra representativa de la gran cultura española (con el Museo del Pueblo, el Servicio del Cine, las bibliotecas Circulantes, el Coro o el Teatro) y los jóvenes intelectuales que participaban en ellas (Maria Zambrano, Luis Cernuda, Rafael Dieste, Ramón Gaya y Miguel Hernández entre otros) se encontraron con una cultura popular que desconocían y que incorporaron a sus personales estilos creativos a través de nuevos temas y enfoques. 

 

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Bibliografía

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